Marcos llego en ese momento a la estación. Traía en su mano izquierda un panecillo, mismo que Bruce, quien lo venía siguiendo, devoró en cuanto Marcos dejo de caminar. Marcos quedo asombrado al ver a Irene. Le parecía estar viendo a una sirena de exótica y sensual belleza. Anonadado por ello, Marcos comenzó a caminar para acercarse a ella y conocerla, tenía que hacerlo, o al menos preguntarle su nombre y su teléfono. Una belleza así no se veía todos los días, era lo que él se repetía en su mente. Desgraciadamente para él, Erick lo atrapó antes. Lo tomo con fuerza del brazo izquierdo y sin darle tiempo a parpadear, lo saco casi arrastrando de la estación, mientras Marcos sólo manoteaba tratando inútilmente de alcanzar a Irene. Bruce los siguió lamiendo los dedos de la mano izquierda de Marcos. Una vez afuera, Bruce se paro en dos patas y saco su enorme lengua, buscando algo más de comida. Marcos por su parte miraba desconsolado hacía adentro.

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